Vamos a conocer un poco Lituania

Por Vanesa de Bidtravel.

Vamos a conocer un poco Lituania a través de mi viaje. Para muchos un país desconocido.
No hace mucho que he estado allí y me ha gustado mucho. Su gente es muy amable y cordial y su gastronomía es fantástica.

 

Para los amantes del frío es ideal viajar en los meses de invierno,  verán la nieve y unos paisajes fascinantes; los lagos se hielan por las bajas temperaturas. Aunque recomendaría viajar en primavera o verano, donde los días son más largos y tenemos más probabilidad de encontrarlo soleado, ya que es un país donde llueve mucho, así que mejor intentar garantizar buen tiempo, cuestión de preferencias.
La zona preferida de los lituanos para pasar los meses de verano es el Istmo de Curlandia, donde se junta una mezcla de naturaleza, con animalitos correteando por el bosque, como alces, ciervos, zorros… con árboles y vegetación densa, todo ello junto al mar Báltico y junto al lago que posee este privilegiado lugar.
Tienen 99 Kilómetros de costa, donde pueden recorrerla en bici, ya que tiene 99 km de carril bici.
Hay un ferry que une Klaipedá con Nida, pueden viajar viandantes, personas que van en bicicleta, coche o bus.  Es por ello que los vehículos a motor pagan un pequeño peaje a la llegada de Nida.
Son extremadamente cuidadosos y amantes de la zona y están muy orgullosos de ello, en el Istmo no dejan construir nada, hay muchas casitas que son antiguas casas de pescadores, es por ello que no hay mucho alojamiento, y lo que hay es normalito, no esperen grandes lujos. Abundan casas que alquilan habitaciones, apartamentos y hay dos hoteles, de momento.

 

 

Como ya indicaba antes, son amantes de la naturaleza, y se nota en todo el lugar, casas de madera, iglesias de madera, tallas de madera, todo rodeado de madera, uno de los sitios que más me ha gustado ha sido la colina de las brujas o bien llamada Raganu Kalnas, posee aproximadamente unas 80 tallas de madera, y el camino no es nada complicado, si van con niños se puede hacer y así pasan una tarde divertida
Dejamos la zona del Istmo y tomamos el ferry para conocer Klaipeda, es una pequeña ciudad, que no tiene grandes monumentos, pero que tiene pequeñas cositas que la hacen muy especial, es bonito pasar al menos una tarde para poder recorrerla y fundirse con los habitantes de la esta pequeña ciudad
Dejamos atrás Kláipeda para ir a cenar a una pequeña zona que se llama Samogitia, es un poco complicado encontrarla, pero mereció la pena. Para empezar la dueña es una persona encantadora, super atenta y muy amable, todo es poco lo que pueda decir de ella. Allí nos esperaban junto a su familia para cenar, pero no una cena cualquiera, una cena muy especial que se remonta 100 años atrás, hemos cenado como los lituanos de hace 100 años. No cuento mucho más porque el factor sorpresa lo hace aún más interesante, pero el recuerdo que traigo es estupendo.
Como era muy de noche, no nos dio tiempo a ver en el lugar tan maravilloso en el que estábamos alojados, pero a la mañana siguiente pudimos comprobar el lugar tan maravilloso y hermoso en el que estábamos alojados.

 

Con pena dejamos este paraíso y a esa mujer tan encantadora, para dirigirnos hacia Kaunas, pero de camino hemos parado en la Colina de las Cruces, la verdad que de colina tiene poco, pero cruces tiene muchísimas, impresiona ver tantas y tantas cruces

 

Después de esta pequeña parada seguimos camino a Kaunas, ex-capital Lituana y la segunda ciudad más grande del país, podemos visitar la basílica de la resurrección de Cristo, monasterio de Pazaislis, museo de M.K Ciurlionis y subir en el funicular de Zaliakalnis, a mí me hubiese gustado estar más tiempo para poder disfrutar más de la ciudad.

 

Abandonamos Kaunas, sabiendo que llegamos a nuestro punto final del viaje, la visita a Vilnius, pero antes hacemos una parada en Trakai, bajo mi punto de vista, parada obligatoria, ya que es un castillo precioso situado en una pequeña isla del lago Galvé.
Recomendaría después de la visita un pequeño paseo en barco por el lago e ir a comer al Restaurante Caraites donde la comida es estupenda

Dejo el sentirme como una reina
durante un corto periodo de tiempo, para regresar al autobús dirección Vilnius.

Vilnius es la capital del país, es más grande y cosmopolita.
Me hace gracia que los semáforos canten, pregunté al guía para saber lo que indicaba la canción y viene a decir a los niños que
deben cruzar en verde y revisar ambos lados de la calle; allí es muy común ver a los niños solos por las calles. Van al colegio solos desde los 6 años.
Podemos visitar el casco antiguo de Vilnius, la universidad, la plaza de la Catedral, la catedral, el palacio de los reyes, la Iglesia de S. Anna, entrar en las iglesias ortodoxas, muy bonitas por dentro y visitar Uzupis un pequeño barrio de bohemios que tiene su propia constitución.
No quiero terminar este post sin hablar de la gastronomía de este país, muy amplia y exquisita, eso sí deben acompañarlo de su cerveza, también exquisita.
En Lituania hablan evidentemente el Lituano, y todos hablan perfectamente Inglés y muchos de ellos Alemán o Ruso, desde pequeños les enseñan los 3 idiomas.
Mi conclusión final es que me ha gustado mucho, me he llevado una grata sorpresa, sobre todo con el cariño que nos han recibido. Altamente recomendable.

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